Salud Mental en Puerto Rico: Una Conversación que Ya No Podemos Posponer

Por: Yarelis de Jesús, LMSW, PhD(c)

Durante años, hablar de salud mental en Puerto Rico estuvo rodeado de estigma, silencio y desconocimiento. Muchas personas crecieron escuchando frases como: “eso se te pasa”, “tienes que ser fuerte” o “ora más y ya”. Sin embargo, la evidencia científica y la realidad que vemos diariamente en nuestras familias, escuelas, iglesias y comunidades nos obligan a reconocer una verdad importante: la salud mental es salud.

La ansiedad, la depresión, el trauma y el agotamiento emocional están impactando la calidad de vida de miles de puertorriqueños. Lo preocupante es que muchas personas continúan sufriendo en silencio sin recibir ayuda profesional.

Una realidad que afecta a miles de puertorriqueños

Datos del Behavioral Risk Factor Surveillance System (BRFSS) reportaron que aproximadamente un 18.2% de los adultos en Puerto Rico informaron haber sido diagnosticados con depresión. Además, estudios realizados en la isla han encontrado niveles significativos de ansiedad, dificultades del sueño y estrés psicológico en la población adulta.

A esto se suman factores que han marcado profundamente nuestra historia reciente:

  • Huracanes y desastres naturales.
  • Terremotos.
  • Pandemia de COVID-19.
  • Migración de familiares.
  • Crisis económica prolongada.
  • Inseguridad financiera.
  • Sobrecarga laboral y familiar.

Diversas investigaciones han señalado que estas experiencias pueden aumentar el riesgo de ansiedad, depresión, trauma y otros desafíos relacionados con la salud mental.

¿Qué estamos observando en las familias?

Como Trabajadora Social Clínica, una de las situaciones más frecuentes que observo es que muchas personas buscan ayuda cuando los síntomas ya han afectado significativamente sus relaciones, su trabajo o su bienestar general.

Entre las manifestaciones más comunes encontramos:

Ansiedad

  • Preocupación constante.
  • Dificultad para relajarse.
  • Problemas para dormir.
  • Pensamientos catastróficos.
  • Sensación permanente de alerta.

Depresión

  • Falta de energía.
  • Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaban.
  • Tristeza persistente.
  • Sentimientos de desesperanza.
  • Aislamiento social.

Trauma emocional

El trauma no siempre proviene de un evento único y extremo. También puede desarrollarse a partir de experiencias repetidas de abandono, violencia, negligencia, pérdidas significativas o situaciones altamente estresantes.

Cuando el trauma no se procesa adecuadamente, puede afectar:

  • La autoestima.
  • La confianza.
  • Las relaciones de pareja.
  • La crianza.
  • La regulación emocional.
  • La salud física.

El impacto en los niños y adolescentes

Los menores no son inmunes a los problemas emocionales.

Muchos niños expresan su sufrimiento mediante:

  • Irritabilidad.
  • Problemas de conducta.
  • Dificultades académicas.
  • Ansiedad de separación.
  • Cambios en el sueño.
  • Aislamiento.
  • Baja tolerancia a la frustración.

Por esta razón, la salud mental infantil debe convertirse en una prioridad para las familias, escuelas y comunidades.

Cinco recomendaciones para fortalecer la salud mental

1. Normalice las conversaciones sobre emociones

Hablar sobre tristeza, ansiedad o estrés no es señal de debilidad. Es una muestra de conciencia emocional.

2. Cuide su cuerpo

El sueño, la alimentación, la actividad física y el descanso tienen un impacto directo sobre el bienestar emocional.

3. Construya relaciones saludables

Las conexiones humanas significativas son uno de los factores protectores más importantes para la salud mental.

4. Limite la sobreexposición a contenido estresante

El consumo constante de noticias negativas y redes sociales puede aumentar los niveles de ansiedad.

5. Busque ayuda profesional temprano

No espere a llegar al límite emocional para buscar apoyo. La intervención temprana suele producir mejores resultados.

Un mensaje de esperanza

La salud mental no consiste en vivir sin problemas. Consiste en desarrollar recursos para afrontar los desafíos de la vida de manera saludable.

Pedir ayuda no significa que algo está mal con usted. Significa que reconoce el valor de su bienestar y está dispuesto a invertir en su crecimiento personal y familiar.

Puerto Rico necesita continuar fortaleciendo la conversación sobre salud mental. Necesitamos familias informadas, comunidades empáticas y espacios seguros donde las personas puedan recibir apoyo sin miedo al juicio.

La recuperación es posible. La resiliencia es posible. El crecimiento es posible.

Y muchas veces, el primer paso comienza con una conversación.

Referencias

Jiang, Y., Perry, D. K., & Hesser, J. E. (2011). Behavioral Risk Factor Surveillance System prevalence estimates. Preventing Chronic Disease, 8(3).

Mattei, J., et al. (2022). Chronic diseases and risk factors among adults in Puerto Rico. JAMA Network Open.

Mattei, J., Tamez, M., Ríos-Bedoya, C. F., et al. (2018). Health conditions and lifestyle risk factors of adults living in Puerto Rico. BMC Public Health.

Puerto Rico Behavioral Risk Factor Surveillance System Trends Report 2011–2021. Puerto Rico Department of Health.

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